Más de un centenar de sacerdotes han participado esta mañana en la Santa Misa Crismal, celebrada en la Catedral de Ávia. En ella, han renovado sus promesas sacerdotales, y se han bendecido los Sagrados Óleos. Era la primera Misa Crismal de nuestro Obispo D. José María, que ha señalado que, por ello, este día era "muy especial".

En su homilía, Mons. Gil Tamayo ha recordado la importancia de testimoniar a Cristo en la sociedad, sacerdotes y laicos, pues desde el instante en que somos bautizados tenemos esa impronta de hacer presente a Cristo en medio de los hombres. "Todo el pueblo de Dios participa del sacerdocio. Somos 'otros Cristos', por nuestra condición de bautizados. Esa realidad es la que hoy se hace presente". Una realidad que exige ser evangelizadores en el mundo actual, pues "tenemos enconmendada la misión de Jesús, y esa misión es la que da sentido a nuestra vida". Y se dirigía a los sacerdotes de nuevo para alentarles: "nosotros tenemos que revivir esta realidad. Vosotros, junto a este obispo novato". 

"La Lectura de hoy es una palabra de ánimo - continuaba - en un momento en el que parece que tenemos que pedir perdón por lo que somos. No olvidemos que nuestra dignidad proviene del Señor (...) Pediría que hoy tomemos en consideración el don que nos ha dado el Señor, porel que estamos llamados a ser santos". Por ello, ha recordado a los sacerdotes que es necesario "renunciar a nuestros propios intereses", "cuidar la Palabra de Dios", y "vivir en comunión".

Ante el hecho de que fueran a renovarse las promesas sacerdotales en esta celebración, el Obispo  apuntaba que renovar significa "conversión, hacer las cosas nuevas. Por eso es necesario una mirada a nuestra propia vida, a nuestra realidad. No es una renovación de un contrato por un año: es la respuesta a una llamada, a servir en la Iglesia y en la sociedad". Un momento, también, para hacer examen de conciencia y "pedir perdón por esos hermanos nuestros que no han sido fieles y han manchado nuestra condición de sacerdotes. Pero no lo hacemos porque nosotros nos creamos mejores, sino porque sabemos que el Señor es quien nos ha sostenido".

D. José María ha dado las gracias en reiteradas ocasiones a los sacerdotes por su fidelidad "a esta diócesis de Ávila, por vuestro amor a la Iglesia, por hacer presente a Cristo en la pequeñez de nuestros pueblos, en nuestras realidades. Especialmente, gracias a los sacerdotes mayores, porque a pesar de los años continúan con esa fidelidad a la Iglesia y con su servicio y entrega generosa".

EMERGENCIA VOCACIONAL

También ha tenido palabras nuestro Pastor para la situación de escasez de vocaciones al sacerdocio, que ha calificado como "emergencia vocacional". "Desde que vine a esta diócesis en diciembre, he enterrado ya a 6 sacerdotes. Y esto me apena profundamente. No podemos permanecer al margen, como si esto no fuera con nosotros". Por ello, ha anunciado que todos los jueves se realizará una oración especial por las vocaciones en todas las Misas de todos los templos de las diócesis, pues, según apuntaba, "tenemos que ser mendicantes de vocaciones".

"OS NECESITO"

Bromeaba D. José María con el hecho de que sabe "mucho de obispos" (ha trabajado durante décadas en la Conferencia Episcopal), "pero sé poco de obispo. Necesito aprender, que vosotros me ayudéis. Os necesito, hermanos sacerdotes. Todos somos corresponsables de esta Iglesia que camina en Ávila".

Una corresponsabilidad que debe verse traducida en una necesaria comunión de todo el presbiterio. "Os pido que nos queramos, que vivamos la comunión dentro de la Iglesia. Os pido que cuidemos especialmente de los curas mayores. Y que recordéis que todos servimos a la misma Iglesia. No hay curas de pueblo y curas capitalinos: somos todos uno, con la buena intención de servir al pueblo de Dios".

Concluía su homilía el Obispo de Ávila anunciando a los sacerdotes la próxima convocatoria de elecciones al Consejo Presbiteral, que se celebrará en el mes de mayo, para que este órgano consultivo de la diócesis comience a funcionar tras su renovación de cara al inicio del próximo curso.

BENDICIÓN DE LOS ÓLEOS

Tras renovar los presbíteros sus promesas sacerdotales, el obispo ha consagrado el Santo Crisma y bendecido el óleo de los catecúmenos (empleado en el bautismo y en sus ritos preparatorios) y el óleo de los enfermos (empleado en la unción de los enfermos). De este hecho deriva el nombre de la celebración: “Misa Crismal”.La palabra “crisma” proviene del término griego chrisma, que significa unción (y por ello Cristo significa ungido, Mesías). Así se llama al aceite y bálsamo mezclados que el obispo consagra este Miércoles Santo por la mañana, y que servirá para ungir a los nuevos bautizados, signar a los confirmados y ordenar a sacerdotes y obispos.

Varios ministros y fieles se acercaban en procesión, desde el coro de la Catedral hasta el presbiterio, llevando tres ánforas con los óleos. En primer lugar, el Obispo ha bendecido el óleo de los enfermos, “para que cuantos sean ungidos con él sientan en cuerpo y alma tu divina protección y experimenten alivio en sus enfermedades y dolores”.

A continuación hacía lo mismo con el óleo de los catecúmenos, pidiendo a Dios que éstos, los que se preparan para recibir el bautismo, “vivan más hondamente el evangelio de Cristo, emprendan animosos la tarea cristiana y, admitidos entre tus hijos de adopción, gocen de la alegría de sentirse renacidos y de formar parte de la Iglesia”.

Por último, en el interior del ánfora con el óleo preparado para el Santo Crisma, el obispo vertía un frasco de perfume y, a continuación, sopla sobre la boca del ánfora, tras haber invitado a los fieles presentes a rezar para que los que sean ungidos con él “sientan interiormente la unción de la bondad divina y sean dignos de los frutos de la redención”. Después, con las manos extendidas, pronunciaba una larga oración de consagración, que en un momento concreto contaba con la participación de todos los sacerdotes concelebrantes, que extendían la mano derecha hacia el Crisma en silencio.

TRIDUO PASCUAL
El obispo de Ávila también presidirá en el primer templo diocesano (como es habitual) los cultos del Triduo Pascual, las jornadas más importantes del año para los católicos. Celebraciones que comenzarán en la tarde del Jueves Santo y concluirán el Domingo de Pascua de Resurrección, días en los que se celebra el Misterio Pascual de Cristo: su pasión, muerte y resurrección.

El Triduo Pascual se iniciará con la Misa de la Cena del Señor, el Jueves Santo (18 de abril) a las 18 hs. La Iglesia recuerda esa tarde la última cena de Jesús, el día del amor fraterno y la institución del sacerdocio. A continuación tendrá lugar la tradicional Hora Santa, un tiempo de oración comunitaria ante el Santísimo Sacramento, reservado en el “Monumento” para la adoración de los fieles y para poder dar la comunión al día siguiente, cuando no se puede celebrar la Eucaristía. En la Catedral, este “Monumento” se instalará, como es costumbre, en la Capilla de San Segundo.

El Viernes Santo, 19 de abril, se iniciará con el rezo del oficio de Laudes (oración matutina de la Iglesia) a las 9 hs en la Capilla de San Segundo. La celebración de la Pasión del Señor, presidida por el Obispo, tendrá lugar a las 17 hs. En ella destacan, como momentos fundamentales, la lectura de la Pasión según San Juan, una larga oración universal, la adoración de la Cruz y la comunión del Santísimo Sacramento reservado del día anterior.

El Sábado Santo, 20 de abril, día de silencio en la Iglesia, que aguarda junto al sepulcro de Cristo su resurrección, comenzará con el rezo del oficio de Laudes a las 9 hs en la Capilla de San Segundo. El Obispo presidirá la solemne Vigilia Pascual a las 22 hs, con su esquema tradicional: lucernario, larga liturgia de la Palabra, liturgia bautismal y liturgia eucarística.

Continuando la solemnidad de la Resurrección de Cristo, a las 11 hs el Obispo presidirá la solemne Misa pontifical con la bendición apostólica. Esta celebración contará con el acompañamiento musical del Coro Gregoriano de La Santa.

GALERÍA FOTOGRÁFICA MISA CRISMAL 2019 (forografías de Gonzalo González de Vega)